FALLO DEL TC CONTRA LEY ANTITRÁNSFUGA DEBE CUMPLIRSE

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La denominada “ley antitránsfuga”, que sanciona a los parlamentarios que dejan de pertenecer a un partido prohibiéndoles formar otras bancadas o adherirse a otros grupos parlamentarios, fue declarada inconstitucional la semana que pasó por el Tribunal Constitucional (TC). A partir del momento que se filtró la noticia, congresistas de Fuerza Popular y del Apra adelantaron que no están obligados a cumplir con dicho fallo, lo cual es violatorio a la Constitución que dice que las sentencias del tribunal, nos gusten o no, vinculan a todos los poderes y ciudadanos, y por tanto al Legislativo también

Hay que entender que los fallos de este tribunal pueden ser polémicos y objetos de críticas, pero las entidades públicas tiene la obligación de cumplirlos. Por ese motivo, en cuanto se oficialice el fallo sobre la ley contra el transfuguismo, el Congreso deberá acatarlo y modificar su reglamento interno: no tiene otra cosa que hacer.

La ley antitránsfuga fue una iniciativa del fujimorismo aprobada en el 2016 con los votos de su mayoría parlamentaria. Paradójicamente –según los fujimoristas- la idea de crear una ley de esa naturaleza era que nunca más se repitan aquellos espectáculos bochornosos de los años 90 donde Vladimiro Montesinos, junto a Alberto Fujimori, atraían congresistas ajenos a la bancada fujimorista con el persuasivo imán de los miles de dólares contantes y sonantes.

Lo que resultó contradictorio también es que la ley tránsfuga lleve la firma de conocidos miembros fujimoristas, como Lourdes Alcorta, Luis Galarreta, Daniel Salaverry, Patricia Donayre, entre otros, que pertenecieron a otros partidos políticos antes de pasar al lado de Fuerza popular conKeiko Fujimori, Es más, alguno de ellos, incluso, lo hizo mientras ejercía como parlamentario electo por otra agrupación. Es decir, tránsfugas también.

Sin embargo, esa ley por la cual los tránsfugas tampoco pueden elegir y postular a la Mesa Directiva del Congreso ni presidir las comisiones legislativas, hay que decirlo, resulto desproporcionada porque no distingue la figura del transfuguismo de la disidencia y, por lo tanto, iría contra derechos consagrados en la Constotución Política del Perú como la libertad de opinión o expresión.

De hecho, no es lo mismo dejar la casa por intereses particulares y egoístas que renunciar a un partido por discrepancias políticas. Ni siquiera es lo mismo renunciar que ser expulsado. La ley, sin embargo, no hace esa diferenciación y a todos los que quedan fuera del partido de origen por distintos motivos les da la misma sanción.

Siendo así, la otra lectura es que la Ley no busca sancionar a los legisladores corruptos o inescrupulosos que se venden abiertamente o actúan como `topos`comprados por el poder (como aquellos del fujimontesinismo), sino a aquellos que difieren de las órdenes dadas por los jefes de su bancada.

Las renuncias recientes de algunos parlamentarios de Fuerza Popular asílo han denunciado.

Pero lo cierto también es que en el pasado han existido muchas promesas de sancionar más allá de la condena moral a los legisladores que traicionan a sus electores ydeciden formar parte de una bancada por la cual no fueron elegidos. En los tres últimos quinquenios se presentaron 40 proyectos de ley contra el transfuguismo, pero ninguno tuvo éxito.

Mientras tanto, ese fenómeno continuó formando parte de la naturaleza del Congreso y cada vez se ha practicado con menos vergüenza. Desde el año 2001 al 2016, 96 legisladores se alejaron de sus bancadas de origen para incorporarse a otros grupos.

¿Qué ocasiona este transfuguismo?: inestabilidad en el Parlamento, mala imagen de los políticos (convenidos, traidores, desleales, etc.)y gastos excesivos en el Congreso por la proliferación de nuevas bancadas, entre otros problemas de gobernabilidad

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