EMPRESARIOS MUDOS CONTRA ODEBRECHT

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Publicado por Alejandro Ramírez el 30 de enero de 2017 en el Diario UNO

A lo largo de nuestra historia la clase empresarial peruana ha sido duramente criticada por la falta de nacionalismo y compromiso con los intereses del país. La falta de reacción de este sector ante el escándalo de corrupción de Odebrecht, que no solo amenaza con arrasar a la mayoría de la clase política tradicional sino que pone en peligro la estabilidad política y económica de la nación, así lo ratifican.

Hemos escuchado voces de la oposición pidiendo la vacancia o adelanto de elecciones, pues el caso Odebrecht podría alcanzar al mismísimo presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, quien fue premier en el gobierno de Alejandro Toledo, cuya situación legal cambiaría de comparecencia a orden de detención por los casos Ecoteva y Lava Jato.

Pero lo que resulta sorprendente es que en medio de este debate no se escuche la voz de indignación de los líderes empresariales, a sabiendas que este caso afectará, necesariamente, el crecimiento económico de nuestra Patria. Si se junta crisis política con crisis económica,la situación se puede poner muy mal e impredecible.

Si en el actual modelo económico los empresarios se han jactado de ser los artífices de que el Perú haya alcanzado a liderar el ritmo de crecimiento en América Latina, entre los años 2002 y 2014, con tasas de 6.3 %, ¿por qué entonces, ahora que el caso Odebrecht amenaza con desestabilizar el sistema político y económico del país, no dicen esta boca es mía? El empresariado sabe perfectamente que sin democracia ni gobernabilidad, la confianza empresarial se hace pedazos y, por ende, la actividad privada se va por los suelos.

¿Dónde han metido sus narices? Dónde han enterrado el pico los grandes empresarios? ¡No se oye, padre! No vemos al presidente de la Confiep, Martín Pérez, pidiendo una profunda investigación del caso Odebrecht y contra los ejecutivos peruanos implicados en las concesiones mal habidas.

¡No! Cuando deberían dar la cara se esconden en forma pusilánime. No nos debe sorprender que estén en sus cómodas oficinas pensando en cómo pagar menos impuestos, cómo sacarle la vuelta a la Sunat o, quizá, cómo hacer para que se deroguen algunas leyes en el Congreso que les impiden ganar más pagando menos.

Los empresarios peruanos, a diferencia de los de otros países, son poco nacionalistas. Nuestros gremios privados no miran el largo plazo, son cortoplacistas y no les interesa el desarrollo del país, sino cómo ganar plata rápidamente y a como dé lugar. Ya en una encuesta de ejecutivos CADE 2012, el 77% expresó que no poseen intereses en el país, más allá de sus propios intereses. Por lo tanto, poco podemos esperar de ellos para que se pronuncien en el caso Odebrecht.

La situación actual no es nada buena. El gobierno de PPK es débil, con marchas y contramarchas y sin liderazgo. Por lo pronto, el Ministerio de Economía y Finanzas adelantó que el caso Odebrecht restaría un punto del PBI. Es decir, si íbamos a crecer 4% ahora creceremos 3%. ¿Qué están esperando los empresarios para pronunciarse?

Si bien es cierto que en el caso de corrupción de Odebrecht están implicadas empresas privadas de nuestro país, como Graña y Montero, también es cierto que el momento actual exige que los líderes empresariales se pronuncien para proteger el Estado de derecho y la institucionalidad, pidiendo a los órganos judiciales que hagan todo el esfuerzo posible para esclarecer y sancionar este vergonzoso caso de corrupción. De lo contrario, seguirán siendo la misma clase empresarial oportunista y entreguista que hemos tenido a lo largo de nuestra vida republicana. Lo que es peor, con más casos Odebrecht en el futuro.

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