EL ‘NIÑO COSTERO’ SALVÓ A PPK

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Hasta los primeros meses de este año, el futuro del presidente Pedro Pablo Kuczynski era incierto, al punto que, incluso, se hablaba de una posible vacancia presidencial. La percepción era que el gobierno iba a la deriva, sin rumbo ni norte. Sin embargo, paradójicamente, los desastres provocados por el ‘Niño Costero’ le tiraron un salvavidas que hoy se trasluce con el aumento de su popularidad, la cual estaba, literalmente, por los suelos.

La acertada actuación del gobierno de PPK frente a los desastres se refleja en las encuestas difundidas el 16 de abril del presente año. Su aprobación subió de 32 a 43%, 11 puntos más respecto a marzo. Unrepunte muy significativo dado que el mandatario acumulaba 6 meses con una tendencia a la baja, luego que la “luna de miel” que disfrutaban PPK y su gobierno desde el 28 de julio último, culminara abruptamente antes de cumplirse los primeros tres meses de gestión, debido al “Negociazo”.

Desde entonces terminó la ilusión y volvió la decepción del pueblo con respecto a nuestros gobernantes pues si este “gobierno de lujo”, manejado principalmente por técnicos calificados o “tecnócratas” no estaba exento de sinvergüenzas, entonces ya no había nadie en quién confiar.

Así, el nuevo gobierno se destiñó y marchó lastimosamente al garete, vapuleado hasta antes de terminar el 2016 por la oposición que sí se mostraba sólida, lo que se demostró con la censura al mejor ministro que tenía PPK: Jaime Saavedra.

Se hizo notorio allí que el déficit del régimen era el factor político. La sana recomendación a PPK era la inclusión de gente con perfil más político que técnico en el gabinete y otros puestos de la función pública para manejar con audacia sus negociaciones con la oposición, el acercamiento a otros partidos políticos, y para mejorar el contacto con el pueblo.

Pero todo cambió a partir de marzo con el buen manejo de los terribles efectos del ‘Niño Costero’ y no hay que ser mezquinos en reconocerlo. Con los ministros “ensuciándose los zapatos” en las regiones afectadas y con Kuczynski a la cabeza, la percepción es que el gobierno está haciendo las cosas bien.

Y, ya pasado lo peor; es decir, las lluvias, inundaciones y huaicos, el gobierno encuentra por fin un sentido: la reconstrucción.

Por lo fuerte que ha sido el desastre, la agenda de la reconstrucción lo va a ocupar los próximos cinco años. Cada puente levantado, cada ciudad refundada, cada casita regalada a una familia que lo perdió todo,será una fotografía y un punto en su favor. Por cada sol que invierta el Estado en proyectos, PPK debe recibir la misma proporción en elogios a su gestión.

Ya comenzó con pie derecho: las encuestas últimas lo reflejan. Pero no tiene que emocionarse, pues ese crecimiento es el mismo fenómeno que ocurrió con Alberto Fujimori en 1998 por ‘El Niño’ y con Alan García por el terremoto del 2007.

Pero en fin, con los acontecimientos que más fuerte han golpeado a Piura, Áncash y La Libertad, Kuczynski ya encontró el norte. Además, después de una tragedia nacional la gente se vuelve más unida, desvaneciéndose relativamente las diferencias de sociales y las ideologías políticas, lo que hace más fácil la gobernabilidad.

Está en manos de PPK aprovechar este gran momento o echarlo todo a perder.

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