DE LAS AGENDAS DE NADINE A LAS ADENDAS DE ALAN

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Publicado por Alejandro Ramírez el 13 de marzo de 2017 en el Diario UNO

La corrupción en el Perú es un cáncer que corroe la gran mayoría de instituciones y amenaza con generalizarse. Ha estado presente en dictaduras como en democracias. La más reciente, en la dictadura fujimorista, pero también en los tres últimos gobiernos democráticos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.

Los medios han machacado bastante sobre el caso de las agendas de Nadine Heredia, lo cual está bien en el combate contra la corrupción, pero poco o nada se dice de las adendas a favor de Odebrecht durante la gestión de García, que hicieron ganar 217 millones 732 mil dólares adicionales a esta mafiosa empresa.

En el gobierno Toledo se otorgaron 12 adendas a Odebrecht en perjuicio del Estado. En el segundo gobierno de García, lejos de enmendar la plana, se fabricaron 15 adendas a la corrupta empresa brasileña, batiendo el record del gobierno anterior. Así que el 10 de marzo del 2010, se promulgó el Decreto Supremo N° 081-2010-EF, de urgencia excepcional, que dispuso que los tramos 1 y 2 de la Línea 1 del Metro de Lima queden exonerados de pasar por el obligatorio SNIP, todo para favorecer a Odebrecht.

García se convierte así en el “Rey de las Adendas” a favor de Odebrecht. En su gobierno se creó un sospechoso proceso especial, paralelo a la ley de Contrataciones del Estado, que permitió entregar al consorcio ganador la elaboración del expediente técnico, como la ejecución de la obra de infraestructura. Esto forma parte del expediente de la comisión Lava Jato, en el informe del congresista Juan Pari. No entendemos por qué la prensa no le dio la importancia y la difusión que este caso amerita.

La corrupción del segundo gobierno alanista, en los tramos 1 y 2 de tren de Lima, según esta investigación, han causado un perjuicio económico al Estado de más de 400 millones de dólares, debido a la sobrevaloración del costo de la obra.

Si Marcelo Odebrecht ha revelado ante la justicia de EE. UU. que su empresa ha pagado una coima de 8,1 millones de dólares para adjudicarse esta obra, la primera conclusión que nos viene a la mente es que el primer sospechoso de esta operación tendría que ser el expresidente García. Ningún funcionario de nivel intermedio pudo haber autorizado tremendo latrocinio contra el Estado. La orden tuvo que venir del más alto nivel.

Con todo esto, queda en manos de la Fiscalía que, felizmente cuenta con un fiscal de lujo como Pablo Sánchez, y del Poder Judicial que tiene un buen presidente como Duberlí Rodríguez, hacer justicia e impedir que la impunidad siga reinando en nuestro país y el “Rey de las Adendas” se siga burlando de la justicia, como lo viene haciendo desde su primer gobierno.

Cabe en este punto destacar la impecable labor que viene cumpliendo la procuradora Ad Hoc encargada del Caso Odebrecht, Katherine Ampuero.

 

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