CASTAÑEDA: DE ‘MUDO’ A ‘MANCO’

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Publicado por Luis Quito Rodríguez el 08 de enero de 2017en el Diario  Uno

La mañana del 5 de enero, vecinos de Puente Piedra, Zapallal, Ancón, Santa Rosa, Huarangal, San Pedro de Carabayllo, Ventanilla y Pachacútec realizaron una manifestación contra el alza abusiva del peaje y la implementación de la garita de regreso desde Lima hacia Puente Piedra. A la Policía, la marcha popular se le escapó de las manos. La violencia dejó como saldo 9 heridos, 28 detenidos y la destrucción de 5 garitas de control. Ante el problema, el alcalde de Lima, se lavó las manos, diciendo que tiene “las manos atadas”. Fue el día que el burgomaestre limeño dejó de ser ‘el mudo’ para convertirse en ‘el manco’. Fue el día que la capital de la República se quedó sin autoridad.

La población exige el retiro del nuevo peaje habilitado por las concesionarias Rutas de Lima en la carretera Panamericana Norte porque encarece el precio del pasaje en el transporte público y afecta el comercio y la economía, en general, de los habitantes del Cono Norte de Lima.

La protesta es lícita y razonable por varios motivos. Es inaudito que para llegar a tu casa, si vives en Puente Piedra o más al norte, tengas que pagar 5 soles de entrada y 5 más de salida si te movilizas en tu automóvil. Por lo tanto, este cobro inconstitucional porque viola el Capítulo I de los “Derechos fundamentales de la persona” de la Constitución Política del Perú (Carta Magna y ley de leyes para todos los peruanos), que garantiza el derecho del libre tránsito dentro del territorio de nuestro país para cualquier ciudadano. Tratar de impedírselo a alguna persona, es un delito. Y, más aún con el cobro de un peaje abusivo que va en contra de los bolsillos de miles de familias que habitan la zona norte de Lima, más todavía teniendo en cuenta que desde que se instalaron las casetas, el tráfico es más caótico de lo que era.

Castañeda Lossio se excusa en que la existencia del peaje es un acuerdo entre la Municipalidad de Lima y la empresa Rutas de Lima, el cual está firmado desde el año 2013 y, por lo tanto, él no tiene nada que hacer.

Pues bueno, nosotros trataremos de desatar las manos al alcalde. En primer lugar, los sucesos de Puente Piedra son, con todas sus formas, un conflicto social (de los que hay latentes más de 200 en todo el Perú). Lo que cabe en estos casos es instalar una mesa de diálogo entre autoridades, población y empresa. De la comunicación tiene que salir un acuerdo. Una solución.

El acuerdo puede implicar la modificación del contrato (para eso existen las adendas) o la renegociación. El alcalde no está desinformado de las adendas. Las conoce muy bien. Recurrió a ellas en la construcción del bypass de la avenida 28 de Julio, aunque la diferencia está en que esa era su obra y la de la Panamericana Norte, que ha originado el lío que hoy nos ocupa, es obra de su antecesora, la señora Susana Villarán, a la que evidentemente quiere dejar mal parada.

Cabe investigar cuán vinculada está Rutas de Lima con las actividades ilícitas de la constructora brasileña Odebrecht, de la que sabíamos era su accionista mayoritaria, y que ha admitido haber pagado coimas para ganar licitaciones de varias obras de infraestructura. A partir de allí es posible, incluso, estudiar la posibilidad de la anulación del contrato.

Mientras, no consideramos que esta obra, que carece de un pasaje alterno –como sucede en la Panamericana Norte a la altura del peaje–, sirva a los vehículos que hacen una ruta corta y a los vehículos de emergencia. En la construcción de esa vía alterna está la salida más inmediata al problema; pero mientras esta se concrete, por medio de las observaciones que requiere el contrato, el cobro del peaje debe de ser suspendido.

 

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