ASILO: EL TIEMPO JUEGA EN CONTRA DE GARCÌA 

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En el futbol no hay nada más angustiante que jugar con el marcador adverso y contra el tiempo. Esto mismo podríamos acuñar en el caso del vergonzoso pedido de asilo a Uruguay de Alan García. Si en un inicio el asilo parecía proceder, a raíz del factor sorpresa que García impuso al país oriental aduciendo una persecución política que, en la práctica solo existe en su imaginación y astucia. Pasados los días, el tiempo comenzó a jugarle en contra, debido a que se fueron esclareciendo los hechos y las protestas y desmentidos tanto en el Perú como en Uruguay comenzaron a aparecer.

García en forma cobarde y farsante, habla de una persecución política, queriendo salvarse de comparecer ante la justicia, por una serie de imputaciones en su contra por el caso Odebrecht. Un día antes de meterse -al estilo de un roedor- en la casa del embajador uruguayo, declaró a los medios que se allanaba al pedido de la Fiscalía y que no era ningún deshonor permanecer en el país 18 meses para colaborar con la justicia. Es más, su abogado ni siquiera apeló y también se allanó. Esto representa una afrenta y un engaño a nuestra nación.

En el Perú existe una democracia plena con separación de poderes, lo han manifestado innumerables autoridades y personalidades de nuestra patria. Hasta el ex canciller de García, Alan Wagner lo ha desmentido y ha señalado que en nuestro país existe una democracia que respeta las instituciones, por lo tanto no hay persecución política alguna. A esto hay que sumarle el pronunciamiento de los embajadores de EE.UU. y la Unión Europea en el Perú, Krishna R. Urs y Diego Mellado, quienes han señalado que en nuestra nación existe el estado de derecho y la independencia de poderes, por lo que sería poco viable que Uruguay se decida por darle asilo a este perseguido por la justicia.

El presidente Martin Vizcarra, ha sido claro y firme con su homólogo uruguayo, Tabaré Vázquez, aclarándole que la persecución política de García no existe y que en nuestro país se goza de una democracia que respeta la autonomía de las instituciones. La justicia es igual para todos. Tanto así que Keiko Fujimori no huyó y enfrenta la justicia aunque le cueste estar presa, igual situación afronta el ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia que tampoco fugaron y aceptaron su carcelería y hoy están con impedimento de salida del país. La misma suerte corre en el ex presidente PPK impedido de salir del país para que pueda responder ante los tribunales. Los únicos que huyen de la justicia son Alejandro Toledo, que se puso a buen recaudo antes de ser detenido y Alan que permanece en la casa del embajador uruguayo, esperando un asilo que cada día que pasa lo ve más lejano.

Situándonos en el terreno netamente político ¿por qué tendría que perseguírsele a García?, se supone que sería para sacarlo de competencia por ser un rival de temer, con miras a futuros procesos eleccionarios. Esto en la práctica no se da, pues el ex presidente en las últimas elecciones generales solo alcanzó el 5% de los votos y esto gracias a triquiñuelas e interpretaciones jaladas de los cabellos del JNE, para que el APRA no pierda su inscripción, después de la desastrosa performance electoral de García que goza de un altísimo rechazo de la población peruana. Para que quede claro, la coartada de persecución política es una mentira más en el largo historial de García. Perseguirlo ¿para qué? No tiene respaldo y los años le juegan en contra.

El tiempo es el peor enemigo que tiene en contra García, en su infeliz y deshonroso pedido de asilo a Uruguay, cada vez son más las voces que se pronuncian para que no se le otorgue dicha petición. Tanto así que desesperado estaría buscando otros países que puedan asilarlo, entre los que han trascendido están: Chile, México y Costa Rica, que se habrían negado a recibir tremenda papa caliente, pues no es un caso político, es un caso judicial. Seguramente estarán buscando otros países, porque con Uruguay se le ha volteado la tortilla, pues la Convención de Caracas de 1954 sobre asilo territorial dice que, solo corresponde a perseguidos políticos y no para perseguidos por la justicia, como es el caso de García. Es de mal gusto que sus seguidores alanistas -porque que hay que separarlos- de los verdaderos apristas que son gente honrada y con principios, pretendan comparar a Alan con Haya, el líder histórico del APRA que fue perseguido por sus ideas cuando se asilo en la embajada de Colombia. García es un reincidente en cuanto a fugarse de la justicia, y lo de su persecución política es de Ripley, por lo que podemos sentenciar como decía Marx, citando a Hegel: “La historia se repite dos veces: La primera como tragedia y la segunda como una miserable farsa”. El asilo no tendría por qué darse y Uruguay sentaría un precedente a favor de la justicia y en contra de la impunidad, entregando a García para que responda ante los tribunales de justicia del Perú. A esperar….

Alejandro Ramírez Merino.
Analista Político.

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